Siete días para siete estrenos

Una semana más toca comentaros los estrenos de hoy 5 de febrero, pero antes de nada quiero disculparme por mi ausencia de la semana pasada. Un horrible ataque de apatía que me duró varios días me impidió escribir algo que mereciese la pena ser leído, por lo cuál preferí borrar lo que llegué a escribir de Invictus (muy apreciable nuevo trabajo de Clint Eastwood que aborda con acierto la capacidad que tiene el deporte de integrar a personas de muy diverso origen e ideología, contando con el aliño de unas elogiables actuaciones tanto de Morgan Freeman como de Matt Damon) y La cuarta fase (más que digna aproximación a la temática de los encuentros entre humanos y alienígenas cuyo principal punto débil es su empeño en dar a la película de un realismo excesivo que llega a sacarte del relato en diversos momentos). Sin embargo eso es agua pasada y lo que ahora nos ocupa son las siete películas que hoy llegan a los cines españoles: El Padrastro, La Carretera, Loca Obsesión, Luna Caliente, OSS 117: Perdido en Río, Precious y Tiana y el Sapo. Sin embargo, por diversos motivos (Un ejemplo: Vicente Aranda es un director muy importante dentro del cine español, pero sus películas hace tiempo que tienen un interés demasiado limitado) sólo serán 3 los que paso a comentaros: La Carretera, Precious y Tiana y el Sapo. Vamos a ello.

Comencemos con La Carretera, adaptación de la merecidamente prestigiosa novela de Cormac McCarthy (también una obra suya sirvió de base para No es País para Viejos). La historia que nos cuenta nos presenta un mundo en el que algo (que nunca sabremos qué es) ha aniquilado a la mayoría de la humanidad y apenas unos pocos sobreviven, encima con la amenaza de otras personas que para salir adelante han decidido pasarse al canibalismo. En ese panorama nos centramos en un padre y su hijo y la lucha que llevan por salir adelante yendo, de forma invariable, hacia el sur en busca de un clima mejor. Lo primero que hay que resaltar sobre la película es que es una adaptación bastante fiel de la novela, pero al mismo tiempo la naturaleza extremadamente sombría de la misma no ha sabido terminar de captarse con acierto. Quizá la mayor pega al respecto es que la desesperación interna del protagonista no se expresa con la fuerza necesaria, para lo cual hubiese venido bien el uso de la voz en off, recurso que algunos sencillamente detestan (no es mi caso), pero a veces resulta muy útil. Con esto no quiero decir que el trabajo de Viggo Mortensen sea malo (todo lo contrario en realidad), sino que la adaptación emprendida por Joe Penhall se ciñe a los hechos, pero no termina de escudriñar lo suficiente a los personajes. Y es una pena, porque no sólo es destacable el trabajo de Mortensen, sino que el resto del reparto (aunque apenas salgan 1 minuto o 2 en muchos casos) también raya a gran altura (1), quizá destacando por encima de todos ellos el trabajo de Kodi Smit-McPhee, cuya ingenuidad sirve un poco de válvula de escape para el desolador panorama que La Carretera nos presenta. Dicho panorama es otro de los puntos fuertes de la película, pues el trabajo del español Javier Aguirresarobe para recrear con amestría unos paisajes que combinan la devastación padecida, con lo opresivo y sombrío que resulta actualmente.

Otra historia con múltiples elementos pesimistas es la que nos ofrece Precious, la cual nos habla de una obesa adolescente de color sistemáticamente violada por su padre (ya tuvo un hijo suyo y actualmente otro viene de camino) y maltratada (sobre todo psicológicamente) por su madre que ve en su traslado a una nueva escuela la oportunidad para conseguir una vida mejor. Lo que más me vino a la cabeza viendo Precious es la tendencia hollywoodiense actual a dar más prestigio de lo debido a películas que abordan diferentes problemáticas sociales quizá con un tremendismo exagerado. Me vienen a la cabeza títulos como Crash o Babel, cuyos méritos se exageraron hasta el delirio por la realidad que presuntamente mostraban sin cortapisas de ningún tipo. A mí centrar el juicio de una película en este aspecto es algo que sencillamente me encabrona. Una película puede tener una ideología peligrosa o incluso deleznable y ello no impide que pueda ser muy buena y lo mismo me sucede con cintas de ideología afín. Que digan lo que quiero oír o estoy dispuesto a aceptar no las convierte automáticamente en grandes películas. Afortunadamente, Precious me parece más interesante que los otros dos títulos mencionados por varios aspectos: El primero es que Lee Daniels consigue que el tremendismo de muchas escenas de la película no se zampe el equilibrio dramático de la historia y es sólo al final cuando se le va un poco de las manos. La otra pega es la inclusión de fantasías de la película que no sólo rompen el tono de la película, sino que su sobreutilización acaba por resulta muy cansina. Cierto que funcionan correctamente a modo de válvula de escape de la protagonista y así entendemos mejor su capacidad para sobreponerse a su situación, pero estamos en algo parecido a lo antes: Que algo le venga bien a la película no quiere decirle que poniéndolo de cualquier manera no acabe por ser algo negativo. Uno de los aspectos más alabados de la película es la brillantez del trabajo de los actores, en especial de Mo´Nique y Gabourey Sibide como madre e hija en la ficción. No seré yo el original que venga a decir que lo hacen mal, pero no considero tan maravilloso su trabajo, en especial en el caso del personaje de la madre (por la que Mo´Nique se postula como casi segura ganadora del Óscar), un personaje a mi gusto mucho menos complejo y difícil de componer que otros. Eso sí, la historia se sigue con interés y consigue implicarte, la dirección mantiene el rumbo adecuado para el devenir argumental y está bien interpretada.

Para el final he dejado a Tiana y el Sapo, intento de Disney de recuperar historias de amor en la línea de clásicos como La Cenicienta o La Sirenita tras varios años en caída libre con (muy olvidables) películas como Chicken Little o Zafarrancho en el Rancho. Y la verdad es que han logrado una cinta merecedora de ser llamada clásico de la compañía donde la habitual combinación de comedia (ligero, pero efectivo y más presente al principio y que va diluyéndose para prácticamente desaparecer en el tramo final), romance (neutro, previsible, pero anda molesto. Si acaso la pega es que no aprovecha sus posibilidades de funcionar como cuento de hadas tradicional y como revisión de los mismos, algo que sí hacía la notable Encantada), drama (¿Conseguirá Tiana su sueño?) y aventura (aquí se agradece la inclusión de elementos sobre vudú y brujería, algo que a mí personalmente siempre me ha interesado). Donde sí pincha la película es en la recreación de ese elementos tan subjetivo llamado Magia Disney, pues Tiana y el Sapo respeta los cánones de este tipo de producciones, es perfectamente disfrutable y los personajes en ningún momento caen por debajo de lo aceptable. ¿Qué es lo que falla entonces? Quizá el principal problema de la película sea lo anodinas que resultan la mayoría de las canciones de la banda sonora, y es que las mejores (las dedicadas al villano y a Mama Odie) no pasarían de ser las más olvidables en cintas como El Rey León o La Bella y la Bestia, por mencionar dos casos con múltiples canciones memorables en su banda sonora. Eso sí, conviene decir que la polémica elección de King Africa para una de las canciones en la versión doblada no resulta ofensiva al oído. El porqué de su elección sigue siendo un misterio que ni Iker Jiménez sería capaz de resolver. Por último, señalar que Tiana y el Sapo es una película más orientada a los pequeños de la casa y a aquellos que aún sepan disfrutar de una cinta de estas características. Cierto que no alcanza el nivel de Pixar, pero sí que es una película perfectamente defendible y disfrutable.

En definitiva, tenemos tres buenos estrenos orientados cada uno de ellos a un segmento de público bien diferenciado. En ningún caso esperéis encontraros un peliculón que cambie vuestra vida porque no es el caso, pero sí que cualquiera de ellas merece que invirtáis un poco de vuestro preciado tiempo para verlas. Por tanto, esta semana no voy a destacar ninguno de los otros, simplemente que cada cual vaya a ver la película que mejor se ajuste a sus gustos e inquietudes. Tan simple como suena, sí.

(1) La única pega que podría poner en este punto es el personaje de Charlize Theron, aunque más que por su (más que correcta) actuación sería por la errónea decisión del director de dosificar sus apariciones. Ya sabemos que los dos protagonistas están solos, así que fragmentando su presencia en el relato lo que se llega a provocar es sacar un poco al espectador de la historia. Además, el efecto de contundencia que busca sería mucho mayor en la película (ahora mismo no recuerdo si en al novela era también así) si se nos ofreciese de una sentada.

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