Con estrenos y a lo loco

Tras la forzosa ausencia de la semana pasada (y es que no tengo poderes psíquicos para saber exactamente lo que me va a parecer una película antes de verla) toca volver a comentar los estrenos de esta semana. ¿Cuáles son? Pues son 6: Al límite, An Education, Daybreakers, El último vuelo, The Lovely Bones y Un Profeta, de los cuales puedo comentaros los dos primeros, así que si tenéis algún interés en ellos os animo a seguir leyendo.

Hace ya unos 7 años que no veíamos una película con Mel Gibson como actor. Desde El Detective Cantante, bueno, quizá mejor decir que desde Señales que no le veíamos en pantalla grande, porque la nueva versión de la miniserie inglesa fueron a verla cuatro gatos mal contados. Desde entonces ha tenido tiempo de ser odiado por muchos unas declaraciones antisemitas, de ser también odiado por mi persona por haber dirigido La Pasión de Cristo y de recuperar el favor de muchos (el mío incluido) por la muy entretenida Apocalypto. Sin embargo, él mismo ha reconocido que tenía que ejercitar su músculo de actor (quizá sean esas dos ¿arrugas, cicatrices? verticales y transversales que tiene en la frente y que a mí me dan un mal rollo tremendo) y he ahí la absurda génesis de cómo ha acabado protagonizando Al Límite, la película con el mismo título que muchas otras (la de Scorsese protagonizada por Nicolas Cage o el thriller español con Juanjo Puigcorbé como sádico psicópata son las primeras que me vienen a la mente). La cuestión es ¿luego es realmente como muchas otras? Pues sí y no.

El primer elemento que hay que resaltar de la película es que, en realidad, no se aleja mucho del subgénero de justicieros urbanos, en la cual un familiar, un vecino o un tío que pasaba por allí pero que le caía majo al protagonista es asesinado y el protagonista ha de vengarse. Sin embargo, en Al Límite este elemento reaccionario está muy bien matizado con la introducción de breves visiones-flashbacks que consiguen que empaticemos con el protagonista sin dejar la sensación de ser algo forzado. El otro elemento del que surgen problemas es seguramente consecuencia de haber tenido que comprimir los 6 capítulos de la miniserie inglesa en la que se basa: La película no aprovecha el desconcierto inicial que da pie a dos líneas de investigación: ¿El asesinato e la hija el protagonista ha sido un error o realmente iban contra ella? Demasiado pronto se descarta la primera posibilidad, lo cual nos limita la posibilidad de conocer con mayor profundidad al protagonista. Este hecho se compensa con la interpretación de Mel Gibson, el cual sabe cuando introducir mayor intensidad, aparentar estar a la deriva o dejarse llevar por la necesidad de venganza. Nunca será (ni ha sido) uno de mis actores favoritos, pero aquí cumple perfectamente.

Pese a todo lo dicho, el gran problema de Al Límite es que hay una serie de errores de casting bastante notables, y es que hay ciertos personajes secundarios (me viene a la mente ahora el de una chica que ayuda a nuestro héroe en la progresión de su investigación) que sencillamente deberían abandonar la carrera de la interpretación. No son muchos, pero pueden provocar muy fácilmente que uno desconecte de la película, y es una pena, porque los demás actores sí que están a la altura. Además, otros aspectos como la puesta en escena están resueltos con la solvencia habitual de Martin Campbell (que no por casualidad fue el elegido para iniciar la andadura como James Bond tanto de Pierce Brosnan en Goldeneye como de Daniel Craig en Casino Royale), es decir, una entretenida evolución del suspense, contundentes (y bien ideados) golpes de efecto y secuencias dramáticas por encima de la media de las superproducciones. Sé que he señalado casi el mismo número de luces y sombras, pero a la hora de la verdad las primeras tienen más peso que las segundas y, aunque no estamos ante ningún peliculón, Al Límite es una película competente con la que uno no siente que está perdiendo su tiempo.

El otro estreno que he tenido la ocasión de ver es An Education, un buen ejemplo de ese tipo de películas que destacan sobremanera por el trabajo del intérprete protagonista y que a mí personalmente suelen resultarme un poco molesto. ¿El motivo? Suelo tener que reconocer (y no tengo ningún problema) en que la actuación central es destacable, pero también que el resto de la película está tan por debajo que sus virtudes prácticamente me pasan desapercibidas. ¿Y merece la pena ver una película por una sola virtud por muy presente que esté? Pues yo sigo sin tenerlo claro, pero lo que sí hay que decir es que An Education consigue escapar a caer dentro de este horrible fenómeno.

Lo que es innegable es que la hasta ahora poco conocida Carey Mulligan (sí, salió en un capítulo estupendo de Doctor Who, pero eso no la convierte, ni mucho menos, en una celebridad) brilla tanto en la película que casi aniquila el resto de virtudes. Y además lo hace de una forma más sutil de lo habitual: No hay ninguna escena rimbombante en la que suelte algún diálogo impactante ni nada por el estilo, sino que lo basa todo en la sencillez. Su expresión facial, las miradas y, en general, la actitud que imprime al personaje lo convierte en un ser tan adorable que es imposible no rendirse a sus pies. Además, basándose casi por completo en la contención interpretativa, refleja perfectamente la evolución emocional de la protagonista. Vamos, que decir algo malo de ella en An Education me resulta imposible.

Afortunadamente, el trabajo del resto de actores también raya a un muy buen nivel, incluso aunque salgan más bien poco (es el caso de Emma Thompson como directora autoritaria y Olivia Williams como profesora con un pasado similar a las vivencias de Mulligan en la película). Me gustaría destacar a Alfred Molina (estupendo en el papel del padre) y a Peter Sarsgaard, el cual se ganó mi interés en El Precio de la Verdad (aka como la única película donde Hayden Christensen realmente actuaba), pero últimamente estaba la mar de perdido. Su seductor (y algo turbio) personaje funciona a la perfección en contraste a Mulligan. Sobre otros aspectos lo resumiré: An Education es una película que pertenece a la eterna lista de previsibles pero tan cuidadas en bastantes aspectos que eso nunca llega a ser molesto. A decir verdad, el único elemento negativo de la película es esa especie de epílogo con voz en off que queda como un pegote innecesario y que no cuadra bien con el resto de la película.

En conclusión, un thriller que, pese a abusar un poco de las convenciones, se erige como una buena película y también un entretenimiento más que aceptable y un drama romántico sobre el crecimiento como persona de una adolescente con una soberbia actuación de Carey Mulligan y cuyo único defecto relevante es un desenlace que queda como un pegote dentro de la película. Eso sí, no me queda ninguna duda que la película a recomendar de las dos señaladas es An Education. Y, como irrelevante apunte personal, señalar que del resto de estrenos a priori me quedaría con Daybreakers y es que muy poco confío yo en Peter Jackson tras esa mediocridad titulada King Kong.

Related Posts with Thumbnails

3 Comentarios en “Con estrenos y a lo loco”

  1. No sé si atreverme a ver la peli de Gibson, porque hace unos meses vi la miniserie en la que está basada y realmente es una maravilla. Tengo la sensación de que me pasará algo parecido como con State of Play, que también la llevaron al cine y perdió muchísimo. Tendría clara mi decisión de no verla si no fuese porque Martin Campbell también fue el que dirigió la miniserie, pero no sé si al final será razón suficiente.

    An Education sí que me gustó mucho y creo que repetiré, esta vez en el cine, ya que la han estrenado en versión original en mi ciudad. Lo mismo haré con Un profeta, estrenada hoy también y que recomiendo.

  2. Yo en este caso he preferido ver antes la película, porque es obvio que iba a perder muchas cosas por el camino como pasó con “State of play” (ahí sí que la vi antes si mal no recuerdo), así que primero la versión resumida y luego la de verdad :)

  3. Ya he visto AL LIMITE y tengo que decir Mikel que has dado en el clavo con todas las claves. Mel Gibson se come toda la pantalla, incluso la trama, algo confusa y con muchos hilos sueltos que no hay por donde encajarlos, pero es entretenida, me gustó sin más y salí con la sensación de ver al mejor Gibson, el que me enganchaba en sus anteriores películas.

    En cuanto a An Education, es una pasada, muy recomendable, igual que Precious.

Comentar es gratis

Vista previa del comentario