Estrenando que es gerundio

Una semana más aquí me tenéis para hablaros de los estrenos de la semana, aunque tal afirmación es un tanto inexacta, pues tan sólo he podido ver una de las películas que hoy llegan a los cines españoles. Otro tanto me pasó la semana pasada y decidí ignorar el estreno de Los hombres que miraban fijamente a las cabras, porque no sé hasta qué punto es interesante en un texto orientado a confrontar los estrenos de la semana para recomendar uno de ellos el comentar sólo uno de ellos. Por ello, cuando me vuelva a suceder eso intentaré subir el comentario individual de la película antes del día del estreno. Y tras tanto rodeo, ¿Cuál de los cinco estrenos (El concierto, Flor del desierto, Green Zone, Medidas Extraordinarias y Pájaros de papel) ha visto este pesado? Pues la afortunada ha sido Green Zone y ahora sí que toca pasar a comentarla.

A la hora de pensar en Green Zone es imposible no asociarla inmediatamente a La saga Bourne, ya que cuenta con el mismo director de las dos últimas entregas, también con Matt Damon en el rol protagonista y nuevamente tomando el thriller como referente genérico. ¿Se han limitado a hacer un Bourne se fue a la guerra para seguir amasando dinero fácil? Afortunadamente la respuesta es no, porque aquí cierto acontecimiento real (la infausta guerra de Irak) vertebra la historia y la crítica contra la actuación estadounidense al inventarse la presencia de armas de destrucción masiva es el elemento que desencadena, explica y motiva todo lo que vemos a lo largo de casi dos horas de película. Entonces la cuestión sería ¿Resulta entretenida y/o interesante como para dejarse uno su dinero en ir al cine a verla (porque la época de ripeos más que dignos cuando las películas están en cartel ya se acabó)?

Quizá el punto más conflictivo de la crítica que quiere realizar Greengrass es la ausencia de claroscuros dentro de los personajes que pueblan la película. Está el héroe, el villano (de corte burocrático, eso sí), el villano secundario (el que se ensucia las manos) el aliado (por mucho aire misterioso que quieran darle siempre tenemos claro que va a ayudar al protagonista), el aliado secundario (en este caso un iraquí muy concienciado con el futuro de su país) y la chica. Es ella el único punto de diferenciación respecto a la fórmula canónica, ya que se rehuye el introducir una (más o menos) innecesaria subtrama amorosa. Por lo demás, que nadie espere personajes que trasciendan lo meramente efectivo, porque la película se asienta sobre el interés de lo que cuenta y de cómo lo hace y no en el carisma de sus protagonistas. No he comentado nada específico del trabajo de los actores, básicamente porque se contagian de la necesidad que la película tiene de ellos: Cumplen perfectamente en roles (más o menos según el caso) por debajo de sus posibilidades, pero uno no echa de menos que tengan más tiempo en pantalla.

No voy a descubrir a nadie el frenesí visual que utiliza Greengrass a la hora de rodar las escenas de acción, algo que puede derivar en una confusión mental total (es lo que me sucedió con El mito de Bourne), pero que supuso un soplo de aire fresco en el cine de acción. Y en Green Zone reincide en su uso, pero quizá porque ya estoy algo más acostumbrado a la epilepsia visual que propone Greengrass o quizá porque ha pulido un poco su estilo respecto a sus precedentes, la verdad es que en esta ocasión no me resultó nada molesto. Sin duda ayuda la inmersión total en la historia que pude disfrutar. La crítica política puede ser obvia (pero está suficientemente bien desarrollada para que nadie se haga un lío con lo que está viendo), pero es un aliño estupendo para la mezcla de suspense y acción que controla la función. Por desgracia, decir que algo es tan entretenido que sus fallos te dan un poco igual es prácticamente imposible de objetivizar, pero a mí es lo que me pasó con esta película.

En resumen, The Green Zone es una muy buena película que funciona estupendamente como entretenimiento vía uso de la tensión y la acción y también como película crítica a la que algunos no han dudado en tildar de antiamericana por la lectura que ofrece sobre el tongo de las ramas de destrucción masiva de Irak. ¿Que podría haber sido más incisiva? Pues probablemente, pero la primera intención de la película es ser algo que llegue al gran público como lo hizo las aventuras de la saga Bourne, pero en este caso con ese bonus. Del resto de estrenos poco puedo comentaros al no haberlas visto, pero siempre podréis recuperar Los hombres que miraban fijamente a las cabras, la cual también utiliza la lectura crítica política (seguramente lo más flojo de la función), pero en su caso combinándola con mucho acierto con la comedia.

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